Un Rabino sin poder mover las manos escribe sus estudios con la ayuda de sus ojos

Es padre de siete hijos, se comunica sólo con sus ojos, y es un prolífico autor.

ALLAN RIPP

El Rab Isaac Hurwitz es tan estrella de rock como puede ser un judío jasídico. Él escribe comentarios regulares de Torá para L’Chaim, un boletín semanal distribuido a escuelas y sinagogas dirigidas por el movimiento ortodoxo judío Jabad. Una de sus canciones fue convertida en un video musical de YouTube ampliamente compartido. El Rab Itzi, como es conocido, también dirige un blog de matrimonio que asesora a los hombres en cómo ser mejores oyentes y compañeros. Recibe a incontables eruditos, estudiantes y amigos en su casa en West Hollywood, Calif., para charlar, estudiar, rezar o tocar guitarra.

Esto podría no parecer importante, pero durante los últimos seis años el Rab Itzi, 47, ha sido debilitado por esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad neurodegenerativa que recayó de forma infame sobre Lou Gehrig. El Rab Itzi tiene ELA bulbar, una forma particularmente espantosa de la enfermedad que ataca nervios y músculos asociados con funciones básicas tales como el habla, el tragar y la respiración. Ha perdido la capacidad de moverse y pasa sus días en cama. Un ventilador expande y contrae sus pulmones para que pueda respirar. Recibe alimento a través de un tubo y está en alto riesgo de un ataque cerebral o ataque cardíaco.

Pero con un sistema de apoyo robusto y ayuda tecnológica—y con su oído y visión todavía intactas—este destacable rabino ha permanecido productivo y presente para su esposa, Dina, y sus siete hijos. Él le escribe una carta semanal de amor usando software basado en un laser que rastrea los movimientos oculares para dar un toque suave al cursor de una laptop a través de sus ritmos. “Tengo un texto cada mañana con las líneas de ‘Buen día, mi amor,’ ” dice Dina. Otra nota puede seguir después: “Te quejas tan amablemente.”

Usando el mismo programa, Itzi escribe minuciosamente sus comentarios semanales de Torá. A veces requiere un día completar una columna que una vez habría llevado dos horas. Un artículo reciente abordó si se puede ordenar a alguien amar a otro en la misma forma que amar a Di-s. “Ser amado, es ser entendido,” concluye Itzi. Aunque tiene dispensa rabínica para usar su computador en Shabbat, Itzi a menudo se abstiene y descansa sus ojos tensionados por los ejercicios intensos. “Él se comunica de forma diferente en Shabbat, mirando directo a todos a la cara; es más placentero,” dice Dina. Ella agrega que todavía detecta la travesura y felicidad del hombre con quien se casó en 1996.

Shlomo Bistritzky —un colega rabino de Jabad en Westlake Village, Calif. —creció en Brooklyn con Itzi. “Si quieres ver cómo se ve un alma bella, ve a conocer a Rab Itzi,” dice. “Todo el que visita se acerca de forma nerviosa con reflujo ácido pero se va sintiéndose elevado. A medida que su cuerpo le ha fallado, su espíritu jubiloso brilla a través de él.”

Cuando aparecieron sus síntomas por primera vez en el 2012, Itzi y Dina estaban viviendo en la ciudad del desierto de California de Temecula. Se habían mudado allí en 1999 para establecer una casa Jabad, la que creció desde su estar a un escaparate sirviendo a una creciente comunidad judía. Itzi era un rabino de púlpito activo— supervisando la escuela hebrea y educación de adultos, junto con bodas, nacimientos, funerales y servicios diarios de rezos. Compuso canciones en guitarra y era por lo general el último que bailaba en las festividades. Aconsejaba a familias durante la crisis financiera y tomó empleos extras para sostener a su propia prole. Esto incluyó trabajo como capellán en un hospital estatal y como supervisor de operaciones kosher en una granja láctea a media hora de camino.

“Le dijimos, tienes que comenzar a dormir en una cama,” Recuerda Dina instar a su esposo, quien haría la siesta en su coche para despertar con las vacas. Pero ellos advirtieron que el habla arrastrada y el babear no eran por fatiga. Aun después de su diagnóstico, daba vueltas en una moto y escribía a ritmo rápido, hasta que funcionó sólo un pulgar. Justo es de una traqueotomía de emergencia en el 2015, Rab Bistritzky preguntó a Itzi si quería abstenerse del tratamiento.

Él recuerda explicar que los otros rabinos le darían su bendición. El observó mientras su amigo tipeaba lentamente en su teléfono, “Quiero ver crecer a mis hijos.”

“Por alguna razón Hashem le dio esta enfermedad a Itzi. Si él puede abrazarla, entonces todos tenemos una oportunidad de convertirla en una mitzvá,” dice el Rab Bistritzky. Él y un grupo de cinco rabinos locales concentraron a sus comunidades para apoyar financieramente a la familia. Dina superó su miedo a hablar en público y ahora da charlas para ayudar a las familias a superar retos serios.

En junio pasado, los ojos de Rab Itzi irradiaban alegría mientras era llevado en silla de ruedas al lado de su hija Fruma en su boda en Los Angeles. Y esta semana la familia entera voló a New York para el bar mitzvá de su hijo. El niño leerá la Torá en el estudio del Rebe Menachem Schneerson en Brooklyn, el fallecido líder de Jabad-Lubavitch. “Fue totalmente idea de Itzi que vengamos,” dice Dina. “Dijimos, ‘De ninguna manera, es muy riesgoso y difícil.’ ” La respuesta de su esposo fue Itzi clásico: “No podemos estar tan ocupados permaneciendo vivos que no vivamos.”

*Allan Ripp dirige una empresa de relaciones de prensa en New York.

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