Un milagro en Israel: Un libro de oraciones salvó la vida de un joven israelí

RAV YAAKOV COHEN

Durante la Guerra de Independencia en 1948, Moshé Kamara era médico en el ejército israelí. Su unidad formó un puesto de combate en el monasterio ruso cerca de Gush Etzion. El grupo dormía vestido para que pudieran pararse rápidamente con muy poco aviso. Moshé normalmente dormía con un pequeño libro de rezos en el bolsillo de su pantalón. Él le dijo a sus compañeros que sentía que su sidur era su arma de batalla tanto como sus granadas, porque proveía protección espiritual.

Una noche, cuando sonó la alarma para prepararse para luchar contra el ejército jordano, el comandante de Moshé le advirtió que necesitaría cada gota de suministros que pudiera llevar. Moshé llenó los profundos bolsillos de su pantalón con vendas, cinta médica, tijeras, cuchillos quirúrgicos y morfina. Como los bolsillos de su pantalón estaban llenos, Moshé puso su sidur en el bolsillo de su camisa.

La batalla contra los jordanos fue brutal; bombas y disparos seguían explotando por todo su alrededor. Cuando los soldados de Moshé se arrastraban más cerca del enemigo, a Moshé le llegó un disparo en el pecho y cayó al suelo. Muchos soldados corrieron a ayudarle, esperando salvar su vida. Pero, en cuestión de segundos, Moshé se levantó y continuó avanzando. Moshé y su unidad eventualmente recuperaron control de Gush Etzion.

Después de acabada la batalla, los camaradas de Moshé le preguntaron qué pasó. ¿Por qué él se había caído como si estuviera herido por una bala y luego, solamente segundos después, había saltado y retomado el combate?

Moshé retiró el preciado sidur de su pecho y se los mostró. La bala había penetrado el forro de cuero protector, deteniéndose justo en la mitad de las páginas. Si el sidur no hubiera estado en su bolsillo, la bala hubiera perforado el corazón de Moshé y lo hubiera matado instantáneamente. Moshé besó el pequeño sidur que lo había protegido milagrosamente y le agradeció a Dios por haber salvado su vida.

Sesenta años después…

Sesenta años después, mientras Uri Kamara, el hijo de Moshé, continuaba contando la historia de su padre a sus compañeros de congregación en la sinagoga de la federación Ohr Yisrael en Elstree, Inglaterra, uno de los congregantes le preguntó a Uri en qué palabra del sidur se había detenido la bala. Uri llegó a casa esa noche a revisar y cuando abrió el sidur se estremeció de asombro.

La bala se había detenido en el rezo silencioso de la Amidá, justo en la bendición que dice: “Aquel que restaura la vida y hace florecer la salvación”.

Que todos seamos inspirados por la poderosa demostración del rezo de Moshé Kamara y un sidur durante un momento de crisis.

Aish Latino

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