Tengo miedo de visitar Israel, pero mi esposo insiste en ir: ¿Debiéramos cancelar el viaje a Israel?

Tengo miedo de visitar Israel, pero mi esposo insiste en ir: ¿Debiéramos cancelar nuestro viaje a Israel?

Tengo miedo de visitar Israel, pero mi esposo insiste en ir.

por Emuna Braverman

Querida Emuna,

Mi esposo y yo compramos boletos para ir a Israel este verano para una celebración familiar. Nunca he visitado Israel y estaba muy emocionada, pero las noticias allá me ponen muy nerviosa. Tenemos dos niños pequeños. ¿Cómo puedo exponerlos a ellos a esta aterradora situación? Quiero cancelar nuestro viaje pero mi esposo insiste en ir. Esto está causando mucho estrés en nuestro hogar. ¡Ayuda!

Asustada

Querida Asustada,

Lo siento, pero estoy de acuerdo con tu esposo por demasiadas razones como para mencionarlas en una sola respuesta corta. Recientemente leí que el antiguo Senador Daniel Moynihan dijo que “Todos tienen derecho a sus propias opiniones pero no a sus propios hechos”. Sin importar lo que lees en las noticias, el hecho es que corres mayor peligro cuando te subes a tu auto en cualquier ciudad grande de Estados Unidos que cuando vas a Israel. Tus emociones pueden decirte otra cosa pero esta es la realidad objetiva.

Número dos; hay algo tan poderoso en estar con el pueblo judío cuando existe una amenaza real. Es un viaje que nunca olvidarás. Te maravillarás tanto de la sensación de “vida normal” y de las calles llenas de otros turistas y de la sensación de unidad y valentía que mantiene a un pueblo como el nuestro en marcha. Cuando mi hijo estaba en el ejército israelí, siempre me decía a mí misma que, si bien yo no quería que nada malo le ocurriera a él, si tenía que ocurrir (Dios no lo quiera), prefería que fuera peleando por el pueblo judío y no por culpa de un conductor borracho en las calles de Los Ángeles. Tú estás involucrándote en algo profundamente significativo para ti y tu familia solamente con subirte a ese avión.

Número tres, Dios maneja el mundo. Ir a la tierra de Israel no es como caminar por un callejón oscuro en el centro de la ciudad a la1 a.m. no es confiar en un milagro. Es un riesgo aceptable, y es Dios quien decide nuestro futuro, no nosotros. No podemos protegernos a nosotros ni a nuestros hijos de nuestro destino final, y la decisión de ir a Israel tampoco lo apresura.

Quiero compartir contigo mi Midrash favorito. El sirviente del Rey Salomón entró corriendo a casa, pálido, del mercado. “Por favor amo”, rogó él. “Vi al Ángel de la Muerte en el mercado. Présteme su caballo. Lo necesito para ir a Shomrón”. El Rey Salomón estuvo de acuerdo. Más tarde ese día el Rey Salomón estaba caminando por el mercado y también se encontró con el Ángel de la Muerte. “¿Por qué asustaste a mi sirviente?”, le preguntó. “No tenía intención de asustarlo”, respondió el Ángel. “Solamente me sorprendió verlo aquí porque tengo una cita con él esta noche en Shomrón”.

Dios maneja el mundo, y eso debiera ser un consuelo para todos nosotros.

Aish Latino

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