¿Quien fue el hombre más sabio sobre la tierra?

Preguntaron a rabí Levi Yitzjack de Berditchev en relación al pasaje bíblico donde se alaba la sabiduría del Rey Salomón: “Las Escrituras dicen que el Rey Salomón era más sabio que el resto de los hombres. Sin embargo aclara: ‘Incluso más sabio que los tontos.’ ¿Qué significado pueden tener estas palabras, aparentemente vanas?”

El rabino de Berditchev explicó: “Una característica del tonto es que se considera más sabio que todos los demás y nadie puede convencerlo que es un tonto y que lo que hace no tiene sentindo. Sin embargo, la sabiduría del Rey Salomón era tan grande que podía disfrazarse de numerosas formas, incluyendo la máscara del tonto. Por eso podía conversar tan bien con tontos, hasta penetrar sus corazones y que ellos mismos fueran capaces de reconocer sus errores y el tipo de persona que estaba decidiendo ser”

Fuente: Tales of the Hassidim / Traducción Aranza Gleason

El Rey Shlomó, el hombre más sabio de la historia, construyó el Templo de Jerusalem y reinó durante la era dorada de Israel.

el Rey David designó como rey a su hijo Shlomó (Salomón), quien en ese entonces tenía sólo 12 años, diciéndole las siguientes palabras:

«Yo voy en el camino de toda la tierra. Por lo tanto, tú deberás ser fuerte, y ser un hombre. Guardarás los preceptos de Hashem tu Dios, caminarás en Sus caminos, respetarás Sus estatutos, Sus mandamientos y Sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la Ley de Moshé, para que prosperes en todo lo que hagas y adonde sea que vayas» (Reyes I, 2:2-3).

Esta clásica bendición es a menudo citada por los padres para sus hijos en el día de su Bar Mitzvá. Ésta vuelve a plantear la regla cardinal que ha guiado al pueblo judío desde el tiempo de la entrega de la Torá en el Monte Sinai: para prosperar, debes respetar la Torá.

Poco después, Shlomó fue coronado rey. Dios se le apareció en un sueño en el cual invitó a Shlomó a hacer un pedido para sí mismo. Shlomó respondió:

«Sólo soy un pequeño niño… Dale por lo tanto a tu siervo un corazón comprensivo para juzgar a tu pueblo…»

Su pedido fue placentero para Dios, quien le dijo:

«Dado que no has pedido para ti muchos días, ni has pedido para ti riqueza, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que pediste para ti entendimiento para comprender la justicia. He aquí que he hecho como me has pedido y te he dado un corazón sabio y entendido; como tú no ha habido, y después de ti no se levantará (otro) como tú. También lo que no has pedido te he dado, tanto riqueza como honor; no habrá alguien como tú entre los reyes, en todos tus días» (Reyes I, 3:7-13).

Nacido en 848 AEC, Shlomó murió a la edad de 52 años en el año 796 AEC, sirviendo como rey durante 40 años – los mejores años en toda la historia de Israel – 40 años de paz y prosperidad. Él es conocido como jajam mikol haadam, «el más sabio de todos los hombres». El Tanaj cuenta que reyes de todo el mundo iban a escuchar su sabiduría, la cual no sólo incluía Torá, sino también sabiduría en conocimiento secular y ciencia. (1)

Su fama se esparció por todas las naciones alrededor. Dijo tres mil proverbios, y sus cantares (fueron) mil y cinco. Habló sobre los árboles, desde el cedro que está en el Líbano hasta el hisopo que sale en la pared. Y habló sobre la bestia, el ave, el reptil, y los peces. Vinieron desde todos los pueblos para oír la sabiduría de Shlomó, (así como emisarios) de todos los reyes de la tierra que habían oído de su sabiduría» (Reyes 1 5:11-14).

El Templo
El principal logro del reinado de Shlomó fue la construcción del Templo que su padre, el Rey David, había soñado.

Cuando fue terminada, Shlomó inauguró el Templo:

«He aquí que el cielo, y los cielos de los cielos, no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta casa que he edificado! Pero Tú atenderás la plegaria de tu siervo y su súplica, oh Hashem, Dios mío; para oír la súplica y la plegaria que tu siervo ruega delante de Ti, hoy. Para que estén Tus ojos abiertos hacia esta casa, noche y día, el lugar del cual has dicho: “Estará mi nombre allí”, para oír la plegaria… de tu pueblo Israel» (Reyes 1 8:27-29).

¡Recorre Israel con nosotros!

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