Nuevos negocios israelíes donde se puede comprar sin necesidad de pagar al momento, ni tarjetas.

Empresa israelí crea kioscos con reconocimiento facial que permiten comprar sin pagar en el momento


Los locales de autoservicio de la empresa Preciate lanzaron una tecnología que reconoce a los clientes y les permite adquirir sus productos sin necesidad de efectivo ni tarjeta.

La empresa israelí Preciate ha comenzado a ubicar sus kioscos de autoservicio, que utilizan una tecnología de reconocimiento facial que permite atender a los clientes sin la necesidad de cobrarles en el momento. “La gente sale de la oficina a comer sin llevar billetera, es genial”, dice Eyal Fisher, cofundador y director general de la compañía ubicada en la ciudad de Holón.

Fisher fue anteriormente jefe de la división cibernética de la prestigiosa Unidad 8200 de la inteligencia militar israelí. Llegó al mundo de las plataformas de captación de clientes tras haber trabajado en el reconocimiento facial para el control de accesos en el sector de la seguridad. “Buscábamos hacer algo que aportara ROI [retorno de la inversión] a los clientes que compraban el sistema y no sólo mejorar la seguridad o la facilidad”, afirma el fundador.

“Buscábamos un mercado que no fuera de seguridad, que fuera productivo, y al que pudiéramos ayudar a ganar mucho más dinero. Así llegamos al comercio minorista”, agrega.

Pagar por la cara

Preciate, que Fisher cofundó con el referente de la tecnología israelí Avi Naor, tiene dos productos principales.

El primero es un sistema que identifica a los clientes habituales colocando una cámara en el mostrador y comprobando si la persona que entra es un cliente que vuelve, y si es así, qué ha comprado anteriormente y qué asistencia puede necesitar. Esa información se transmite a una aplicación específica en el teléfono del vendedor.

Preciate ya trabajaba con empresas de alta gama del sector de la moda en EE.UU. antes de que estallara el coronavirus, e incluso consiguió continuar con esta labor en cierta medida durante la pandemia.

Pero como la normativa impedía que la gente entrara en las tiendas, y la dirección de Preciate no podía seguir viajando a Estados Unidos, la empresa dio un pequeño giro para centrarse en su segundo producto: el pago por la cara.

En este caso, la empresa desarrolló un kioscos de autoservicio que reconoce al cliente que se acerca a él y le ofrece una experiencia personal. Los kioscos tradicionales, dice Fisher, se pierden al no saber quién está frente a ellos.

“Hacemos posible la identificación y el pago mediante el reconocimiento facial, y entonces el cliente obtiene una experiencia personal y más agradable. Es sin contacto; no hace falta sacar la tarjeta de crédito ni el teléfono”, añade.

Los clientes se inscriben por separado en cada uno de los restaurantes a los que acuden y que disponen del servicio. “Se inscriben con una selfie tomada con su teléfono personal. No es necesario descargar ninguna aplicación, sino simplemente pulsar un enlace, llenar los datos personales, dar el consentimiento e introducir las opciones de pago si se quiere”, dice Fisher.

“Todos los restaurantes y minoristas con los que me he reunido adoptan las tecnologías y soluciones muy rápidamente”, afirma. “Casi todos con los que hablo dicen: ‘Vamos a probar esto’”.

A juzgar por los nuevos hábitos a la hora de comer de los vecinos de Fisher en el centro de negocios de Holón, los clientes están satisfechos: unas 700 personas se han suscripto, 100 de ellas utilizan el servicio a diario y sólo una persona se ha dado de baja en los últimos tres meses. “Nadie más puede utilizar el método de pago por su cara, así que es más seguro que otros métodos”, señala Fisher. “Una billetera puede ser robada, tu cara no”, concluye.

Al momento de publicar este artículo, Preciate estaba desplegando sus kioscos de autoservicio en algunas cadenas de restaurantes de Tel Aviv, que están empezando a implantar el nuevo servicio. De cara al futuro, Preciate tiene previsto volver a Estados Unidos y ofrecer sus productos inteligentes de autoservicio a los restaurantes de comida rápida de ese país.

“Cuando juntas estas buenas oportunidades con los importantes recursos humanos que ofrece Israel, es una combinación muy agradable. Estoy disfrutando mucho de las oportunidades que ha creado para nosotros”, afirma. “Creo que si no hubiera sido por Corona apenas habríamos tratado con Israel, y ha sido una experiencia muy positiva”.

Agencia AJN

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