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Kasim Hafiz: un orgulloso musulmán que ama y defiende a Israel

Cómo pasé de odiar a amar a Israel y al pueblo judío.

por Kasim Hafeez

soy un orgulloso musulmán y amo a Israel, pero no siempre fue así. En realidad, por muchos años fui el extremo opuesto. Viví los altos niveles de actividad anti Israel en las universidades británicas, ¡porque yo era el que hablaba mal de Israel!

Al crecer en la comunidad musulmana en Inglaterra fui expuesto a materiales y opiniones que como mínimo hablaban mal de Israel, describiendo a los judíos como estafadores, y llegaban en algunos casos a abogar por la absoluta destrucción del estado judío y de todos los judíos. En resumen, no había lugar para un estado judío en Medio Oriente.

Sin embargo, mi padre era mucho más desvergonzado en su odio a Israel

Para cuando cumplí 18 años estaba completamente adoctrinado de acuerdo al islam.

El Caso para Israel

¿Había un caso para Israel? En mi mente, por supuesto que no, no había ninguna duda. Hasta el más moderado de los clérigos con los que me cruzaba se rehusaba a considerar su idea sobre Israel era injustificado; yo creía que los judíos debían, obviamente, merecerlo.

¿Entonces qué cambió? ¿Cómo pude pasar de todo este odio al gran amor y afinidad que siento por Israel y por el pueblo judío? Estaba en la sección de Israel y Paslestina de una librería local, y tomé una copia de The Case for Israel (El Caso para Israel), de Alan Dershowitz. De acuerdo a mi visión del mundo, los judíos y los norteamericanos controlaban a la prensa, por lo que después de una breve ojeada a la contratapa pensé: “vil propaganda “.

Sentí una verdadera crisis de consciencia, y así comencé un período de búsqueda sin prejuicios.

Sin embargo, decidí comprarlo, contento de que pronto estaría analizando esta propaganda mostrando que Israel no tenía ninguna defensa y estaría reclamando mis hallazgos como una victoria personal para la causa .

Mientras leía los argumentos de Dershowitz y su respuestas a muchas mentiras que yo consideraba verdades incuestionables, busqué desesperadamente argumentos para contrarrestar, pero sólo encontré más de la retórica vacía que había creído por tantos años. Sentí una verdadera crisis de consciencia, y así comencé un período de búsqueda sin prejuicios. Hasta ese momento nunca había sido expuesto a nada remotamente positivo sobre Israel.

Ahora ya no sabía lo que creer. Había seguido ciegamente a otros por tanto tiempo, y ahí estaba preguntándome si había estado equivocado. Llegué a un punto en el que sentía que la única opción que tenía era ver a Israel por mí mismo, sólo así sabría la verdad. A riesgo de que suene como un cliché, fue una visita que me cambió la vida.Ningún Estado Apartheid

No encontré un estado malvado, sino lo opuesto. Encontré sinagogas, mezquitas e iglesias; judíos y árabes viviendo juntos; minorías jugando un rol importante en todas las áreas de la vida israelí, desde las fuerzas de defensa hasta el poder judicial. Fue impactante y revelador. No era el malvado Israel del que me habían hablado.

Después de mucha introspección supe que lo que alguna vez había creído era equivocado. Fui confrontado con la verdad y tenía que aceptarla. Pero tenía una pregunta aún más grande que confrontar: ¿ahora qué? Por años había hecho campaña en contra de Israel, pero ahora sabía la verdad.

Israel no sólo es un asunto judío; es sobre libertad, derechos humanos y democracia, todos los valores que las naciones occidentales aprecian.

La elección era obvia: tenía que ponerme del lado de Israel, con esta pequeña, libre y democrática nación que hace grandes adelantos en medicina, investigación y desarrollo; y al mismo tiempo es víctima de las mismas mentiras que casi me consumieron.

Hacer esto obviamente no era fácil. Enfrenté hostilidad de mi comunidad e incluso un poco de la comunidad judía de Inglaterra, pero eso es lo que pasa cuando alguien defiende a Israel en la Europa de hoy en día. No es fácil, y eso es lo que lo hace tan necesario.

Cuando se trata de Israel, nadie escucha la verdad, las filas de quienes están llenos de odio siguen ensanchándose, pero muchos no han sido expuestos a la realidad, tan lejana a la retórica vacía y a los eslóganes cargados de política que tanto aprecian.

Podemos cambiar esta situación, pero necesitamos ser fuertes y unidos. Israel no sólo es un asunto judío – es sobre libertad, derechos humanos y democracia, todos los valores que el mundo occidental aprecia tanto. También es sobre ser una luz para las naciones.

El trabajo israelí de ayuda humanitaria habla por sí mismo, pero si no nos encargamos nosotros de que el mensaje llegue a la gente, nadie lo hará. No tenemos que agachar la cabeza y pedir disculpas diciendo: “Israel no es perfecto…”, nunca deberíamos temer decir: “Soy un pro Israel y estoy orgulloso. Estoy del lado de Israel. Ahora te pregunto: ¿Estás dispuesto a hacerlo?

Aish Latino

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