Humor judío : Un novio, un rabino y las dos suegras

Dos jóvenes viajaban en el tren camino a la ciudad de Cracovia, donde les iban a presentar a dos muchachas. Uno de los muchachos se arrepiente a medio camino, se baja del tren y se regresa a la Yeshivá.

Cuando el segundo llega a Cracovia, las dos futuras suegras están esperando a los candidatos, pero para su sorpresa sólo hay uno.

Ambas mujeres entran en una aireada discusión.

–Es para mi hija –dice una.

–De ninguna manera, yo lo vi primero, es para la mía.

Y entre peleas deciden ir con el Rab de la ciudad para que determine a quién corresponde presentar al apuesto joven.

El Rab reúne a las “suegras” y al muchacho y, en salomónico fallo, dictamina:

–Dado que no se puede saber quién es la verdadera suegra, que partan al muchacho en dos y se lleve la mitad cada una.

–¡Está bien, que lo partan! –dice la primera.

–¡No! –Dice la segunda– Antes de que lo maten, prefiero que se lo lleve ella.

–Ya quedó claro –dice el Rab– el joven le corresponde a la que aceptaba partirlo. ¡Esa es la verdadera suegra!

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