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El Rabino que conoce los secretos del sabor de la Coca Cola

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No hay secretos para el rabino

Coca-Cola desvela su fórmula de composición para obtener un certificado religioso

La eterna guerra entre. las dos compañías de refrescos más famosas del mundo: Coca-Cola y Pepsi-Cola, tuvo en el año 1992 una de sus más curiosas escaramuzas. Al enterarse los directivos de Coca-Cola de que su rival Pepsi estaba a punto de recibir un certificado que acredita su certificado Kosher (aprobación rabínica de la pureza ritual de un producto de consumo), expedido por un rabino de los más respetados de la comunidad ortodoxa de Israel, los jefes de la compañía que fabrica la chispa de la vida se lanzaron desesperadamente a la búsqueda de otro rabino que certificara igualmente la pureza de su producto y les permitiera ganar así adeptos entre el público más ortodoxo de Israel.Tras ardua búsqueda, los ejecutivos de Coca-Cola lograron hacerse con los servicios de Moshe Landau, el rabino de la ultraortodoxa ciudad de Bnei Brak, cercana a Tel Aviv. La autoridad y los severos juicios del rabino Landau son seguidos a pies juntillas por toda la comunidad religiosa judía.

Sin, embargo, los ejecutivos de la Coca-Cola se encontraron con un grave problema: el estricto rabino Landau se negó a otorgar la ansiada certificación de pureza ritual sin conocer los ingredientes exactos de la refrescante bebida de extractos, cuyos componentes constituyen uno de los secretos mejor guardados del mundo: la fórmula de la bebida de la que se consumen 600 millones de envases diarios en todo el mundo.

De nada sirvieron las explicaciones de los directivos de la poderosa multinacional. Landau se cerró en banda y afirmó: «Para otorgar el catcherouh debo verificar la naturaleza íntima del brebaje, debo saber exactamente de qué y cómo está hecha la Cocá-Cola»_El secreto de la bebida jamás había sido revelado pero, ante la inflexibilidad del rabino, y el temor a perder un mercado potencial, los ejecutivos de la compañía tuvieron que claudicar y, tras largas deliberaciones, permitieron el acceso del rabino a los secretos de la fórmula.

De este modo, Landau y sus colaboradores han pasado semanas examinando concienzudamente los laboratorios de fabricación de la bebida en EE UU y Europa. Enviados especiales del rabino, químicos y biólogos de la más probada ortodoxia, se han paseado a sus anchas por fábricas incluso de Extremo Oriente con el fin de determinar la pureza de la sensación de vivir. ¿Que no haría una multinacional para eliminar la competencia?

El País

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