Rebeldes de Yemen amenazaron con “bombardear a Israel”

Rebeldes de Yemen amenazaron con “bombardear a Israel”

Los rebeldes hutíes del Yemen amenazan “bombardear” a Israel

 

El presidente del Comité Revolucionario Supremo de los rebeldes chiíes hutíes, Mohamed Ali al Huti, aseguró que “la mejor respuesta” de Siria ante el ataque de EEUU, Francia y Reino Unido es “bombardear Arabia Saudita e Israel”.

 

El líder chií, respaldado por Irán, aseguró que “la mejor respuesta es bombardear Arabia Saudita, quien financia, e Israel, quien participa”.

 

Condenó “la agresión tripartita contra Siria”, ya que es “una evidencia de que no se respeta la ley internacional y una violación clara a esa ley”.

 

Los rebeldes hutíes han lanzado en las últimas semanas decenas de misiles balísticos contra el territorio saudita, ya que la coalición árabe capitaneada por Riad apoya al Gobierno yemení reconocido internacionalmente, que lucha contra el movimiento hutí en el Yemen.

 

Los tres países occidentales atacaron posiciones gubernamentales en Siria, como represalia del presunto bombardeo químico de hace una semana en una área bajo control opositor de las afueras de Damasco.

 

 

Fuente: EFE

 

 

Quiénes son los hutíes, el grupo rebelde que derrocó a un gobierno a las puertas de Arabia Saudita

Image caption Las milicias chiitas hutíes invadieron y tomaron control de Saná, la capital de Yemen, en septiembre pasado.

 

Tras cuatro días de combates y negociaciones entre militantes chiitas hutíes y fuerzas gubernamentales, el presidente de Yemen, Mansour Hadi Abdrabbuh y los miembros de su gobierno terminaron presentando sus respectivas renuncias este jueves.

 

Los hutíes son miembros de un grupo rebelde también conocido como Ansar Allah (Partidarios de Dios), que se adhiere a una rama del islam chiita como zaidismo. Los zaiditas gobernaron Yemen del Norte bajo un sistema conocido como imamato por casi mil años, hasta 1962.

 

De esta forma los hutíes, que en septiembre pasado tomaron control de la capital, Saná, para exigir al gobierno una mayor participación chiita en la toma de decisiones del país árabe, se han instaurado como el principal poder de facto en el país.

 

Abu al Malek Yousef al Fishi, uno de los líderes del grupo, recibió con beneplácito la renuncia y propuso el establecimiento de un consejo presidencial que incluya a grupos políticos liderados por los propios hutíes, ejército y algunos partidos políticos.

 

La renuncia se produjo en el momento culminante de la más severa crisis que ha azotado a Yemen en años y parece dar fin a la transición del país hacia la democracia, luego de que el expresidente, Ali Abdullah Saleh, fue forzado a abandonar el poder en 2011.

 

Partidarios de Dios

 

Fin de las recomendaciones

 

Los hutíes son miembros de un grupo rebelde también conocido como Ansar Allah (Partidarios de Dios), que se adhiere a una rama del islam chiita conocida como zaidismo.

 

Los zaiditas conforman un tercio de la población y gobernaron Yemen del Norte bajo un sistema conocido como imamato por casi 1.000 años, hasta 1962.

 

En la actualidad, el dominio de este grupo rebelde no abarca la totalidad de Yemen, un país predominantemente sunita, lo que presagia un recrudecimiento de la violencia sectaria en el país.

 

Los hutíes toman su nombre a partir de Hussein Badr al Din al Huti, quien lideró el primer alzamiento del grupo en 2004, en un esfuerzo por obtener mayor autonomía para la provincia de Sadá -que consideran como suya- y para proteger la religión zaidista y sus tradiciones culturales de lo que perciben como una usurpación por parte de los islamistas sunitas.

 

Arabia Saudita, el principal poder sunita, cree que los rebeldes son respaldados militarmente, financieramente y políticamente por Irán, su archirrival chiita en la región.

 

Luego de que soldados yemeníes mataran a Huti a finales de 2004, su familia tomó el control y lideró otras cinco rebeliones antes de que un cese el fuego fuese acordado con el gobierno en 2010.

 

En 2011, los hutíes se unieron a las protestas en contra del expresidente Saleh –cuyo régimen se extendió por más de 30 años– y sacaron ventaja del vacío de poder para expandir su control territorial en las provincias de Sadá y la vecina Amran.

 

Posteriormente participaron en la Conferencia para el Diálogo Nacional, en la que el presidente Hadi terminó anunciando planes para que Yemen se convirtiera en una federación de seis regiones. Corría febrero de 2014.

 

En julio de ese año, en la provincia de Amran, los hutíes propinaron varias derrotas a grupos tribales y militantes que estaban respaldados por el principal partido islamista del país, Islah.

 

Los hutíes sostienen que los yemeníes acogieron a estos grupos porque se sentían frustrados con un gobierno de transición dominado por sectores vinculados con al antiguo régimen, incluyendo las familias Saleh y Ahmar y el propio partido Islah.

Derechos de autor de la imagen Reuters

Image caption El depuesto presidente yemení, Mansour Hadi Abdrabbuh, permanece sitiado en su residencia.

Años de inestabilidad

 

En años recientes, la inestabilidad ha sido una realidad permanente en prácticamente todos los rincones de Yemen.

 

El norte del país ha sido escenario de enfrentamientos entre el Estado y los hutíes y en el sur se han producido disturbios separatistas. También ocurren frecuentes ataques de al Qaeda en la Península Arábiga. Y hay luchas de poder entre facciones tribales y militares.

 

La estabilidad de Yemen es una prioridad para EE.UU. y sus aliados en el Golfo Pérsico debido a su posición estratégica, a un lado de Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo.

 

También se han registrado enfrentamientos violentos entre partidarios de Saleh y activistas prodemocracia.

 

Se considera que más de 10 millones de yemeníes padecen de inseguridad alimentaria, en un país marcado por el desempleo, los altos precios de los alimentos y los limitados servicios sociales.

 

En agosto, el grupo, cuyo bastión tradicional es la provincia norte de Sadá, lideró manifestaciones antigubernamentales masivas que exigían la reducción del precio del combustible y el nombramiento de un nuevo gobierno.

 

El líder del grupo, Abdul Malik al Huti, exigió al presidente Hadi que revocara una decisión para eliminar subsidios, lo que habría afectado a los más pobres del país.

 

También le pidió reemplazar el gobierno “corrupto” por uno más representativo de las distintas facciones de Yemen.

 

Pero luego infiltró la capital con sus milicias fuertemente armadas y partidarios tribales, y a mediados de septiembre se hicieron con el control de la ciudad.

 

Poco después, en medio de las turbulencias, el gobierno, los partidos políticos y el movimiento hutí firmaron el Acuerdo de Paz y Asociación Nacional (PNPA, por sus siglas en inglés) el pasado 21 de septiembre, pero éste no fue implementado en su totalidad.

 

Los líderes hutíes comprendieron que podían utilizar la fuerza militar para cambiar el mapa político y el equilibrio de poder a su favor: como no ganaron la pelea política, los combatientes se propusieron cambiar los hechos sobre el terreno.

 

Avanzaron sistemáticamente en nuevos territorios, enfrentándose agresivamente con milicias tribales, fuerzas del gobierno y milutantes de al Qaeda en la Península Arábiga y establecieron cierto grado de control en al menos nueve de las 22 provincias del Yemen.

 

Fuente: BBC

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