No hay oración mas sincera que la de una persona en necesidad

No hay oración mas sincera que la de una persona en necesidad

Sobre Rabinos y Judíos
Por Yossy Goldman

Sin entrar completamente en el tema de los sacrificios, hay una frase difícil que aparece en la lectura de esta semana y a lo largo de los primeros capítulos de Vaikrá (Levítico) reaj nijoaj laHashem —”Un aroma grato para Di-s”. ¿Por qué el énfasis reiterado en satisfacer a Di-s?

Algunos han sugerido que con la pompa asociada con los ritos y rituales del Templo, la gente podría dar una importancia indebida a los Kohaním y sus ceremonias. Los que dirigen los rituales pueden convertirse en personas tan prominentes a los ojos de la gente que se podrían olvidar del Todopoderoso. Por lo tanto fue necesario recordar a los que rendían culto a quien debían dirigir sus ofrendas, pensamientos y plegarias.

Como rabino, a menudo se me pide que ore por la gente. Este necesita una bendición para mejorar su salud, el otro quiere ganar para vivir mejor y cosas por el estilo. Por supuesto, hay momentos establecidos para tales plegarias en el servicio de la sinagoga y estoy feliz de complacerlos. Pero también sugiero a la gente que ellos también deben estar en la sinagoga para orar. Además, no hay plegaria más sincera que la de la persona que la necesita. Seguramente su sinceridad no puede ser igualada aun por el más piadoso rabino.

Se cuenta la historia de un santo rabino de tiempos pretéritos que fue encarado por una mujer que necesitaba una bendición para su hijo. El rabino le exigió una gran suma de dinero para caridad a cambio de su plegaria. La mujer se disculpó y dijo que no tenía esa cantidad. ¿Podía el rabino reducir el precio? Pero él se mantuvo firme. Viendo que el regateo no daba resultado, la mujer salió furiosa. “No necesito que hable por mi al Todopoderoso” dijo enojada “Yo lo haré por mi misma”. “Aha” dijo el rabino. “Eso es exactamente lo que esperaba oír. En efecto, tu plegaria será más efectiva que la de ningún otro”. El santo hombre comprendió que la mujer estaba poniendo demasiada fe en él y olvidándose de Di-s.

Había una actitud enfermiza —ahora por suerte muy desacreditada —entre muchos, que uno podía contratar un rabino para cumplir todos los deberes religiosos por él. Que el rabino cuidara el kasher y que observara el Shabat y las festividades. Que él estudie Torá para mantenerla (apenas) viva para pasársela a la siguiente generación… ¡de rabinos! Mientras tanto, yo viviré la vida fácilmente y pagaré los servicios de un profesional rabínico cuando los necesite. Hasta entonces, no me molesten, estoy ocupado.

Una vez animé a alguien a que tratara de ponerse tefilín por la mañana. Su respuesta: “Rabino, usted lo hace por mí”. Yo le pregunté si podía también comer y dormir por él. Los rabinos no están para ser intermediarios entre los judíos y Di-s. Todo judío tiene una relación personal y directa con Di-s. No hay 612 mandamientos para los judíos comunes y 614 para los rabinos. Todos tenemos las mismas 613 obligaciones, ni más ni menos. Los rabinos son sólo maestros, para aconsejar y guiar. El rabino estará feliz de ayudar y hacer todo lo que pueda, pero recuerden que, finalmente, debemos ayudarnos a nosotros mismos y cada uno de nosotros puede volverse a la única y más importante dirección en el universo, y esa es Di-s.

Los rabinos pueden ser muy confiables, pero no confíe en los rabinos. Kohaním, levitas, rabinos y maestros tienen roles muy importantes que jugar. Pero nunca confunda al mensajero con Quien lo envió. Hace mucho tiempo nuestros sabios enseñaron (Y se ha convertido en un stiker israelí popular): No tenemos otro a quien volvernos, sólo a nuestro Padre Celestial.

Jabad

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