Israel, único país que habla la lengua de Moisés y los profetas.

Israel, único país que habla la lengua de Moisés y los profetas.

 

 

Israel es el único país que ha revivido un lenguaje no hablado y establecerlo como su lengua nacional.

 

 

Debido principalmente a la determinación de Eliezer Ben-Yehuda (1858-1922), el idioma hebreo antiguo, que durante siglos fue utilizado solamente en su forma bíblica para el estudio de textos judíos tradicionales, se convirtió en el idioma nacional del moderno Estado de Israel.

 

Los israelíes provenientes de todos los rincones del mundo hablan el hebreo como lengua de comunicación diaria.

 

La Academia de la Lengua Hebrea, establecida en 1949 y situada en la Universidad Hebrea de Jerusalem, ha continuado los esfuerzos de Ben-Yehuda como institución más importante del mundo para la enseñanza del hebreo moderno, donde se crean nuevas palabras y términos y las normas se establecen para la gramática, la transliteración, puntuacion y ortografía.

 

fuente: Unidos con Israel

 

Historia

El dintel de Shebna, perteneciente a la tumba de un servidor real. Siloé, siglo VII a. C.

Rollo del Mar Muerto: Profecía de Habacuc, Qumran, c. 75 a. C.

 

El hebreo es una lengua con treinta y tres siglos de historia escrita.3​ La tradición hebraica remonta sus raíces a la Torá y la época de Moisés.3​ En un período de tamaña extensión, la lengua ha sufrido diversos procesos de cambio lingüístico, existiendo diferencias entre el hebreo antiguo y el hebreo moderno: ambas lenguas están emparentadas, si bien a veces difieren en pronunciación, gramática y léxico.11​

Clasificaciones según etapas históricas

 

Considerando los períodos en que la lengua hebrea se establece una diferencia entre el antiguo hebreo hablado en la Antigüedad y, el hebreo moderno, la forma de lengua usada tras su renacimiento en los tiempos modernos. En muchas cuestiones las dos formas difieren notablemente, en particular el hebreo moderno cuenta con numerosos neologismos asociados a fenómenos modernos, y objetos desconocidos en la antigüedad. Además las dos lenguas difieren notablemente en su fonología, ya que la lengua moderna renació principalmente entre hablantes de lenguas europeas que no poseían algunos de los sonidos específicos del hebreo antiguo y que se perdieron en la forma estandarizada de hebreo moderno.

 

Existe una clasificación adicional que establece una distinción entre los tres períodos históricos de mayor importancia para el idioma hebreo pre-moderno:

 

Hebreo antiguo

Hebreo bíblico o clásico.12​

Hebreo mishnáico.13​

Hebreo medieval.14​

Hebreo moderno

 

Hebreo antiguo

Codex Aleppo. Biblia hebrea del siglo X con puntuación Masorética.

 

En la estela de Tel Dan, escrita en hebreo a mediados del siglo VIII a. C., conmemora las victorias del rey sirio Hazael sobre Joram, hijo de Acab, rey de Israel, y sobre Ocozías hijo de Joram rey de Judá, de la dinastía de David. Es la mención escrita más antigua respecto a esta dinastía. Dado que el hebreo antiguo fue usado durante un lapso de casi 14 siglos en ese período la lengua sufrió cambios por lo que el hebreo más antiguo difiere en ciertos aspectos del hebreo más tardío, una periodificación aproximada del antiguo hebreo es la siguiente:

 

Hebreo bíblico arcaico, del siglo X a. C. al siglo VI a. C. correspondiéndose con el período monárquico hasta el exilio en Babilonia.

Hebreo bíblico tardío, del siglo V a. C. al siglo III a. C. que corresponde con la dominación persa.

Hebreo de los rollos del Mar Muerto, testimoniado entre los siglos III a. C. y el siglo I correspondiéndose con el período helenístico y romano anterior a la destrucción del templo de Jerusalén. Es el estadio de la lengua usada en los manuscritos del Mar Muerto (Qumrán).

Hebreo de la Mishná, testimoniado entre los siglos I y III-IV.

 

El hebreo dejó de hablarse alrededor del siglo IV, aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y con propósitos académicos. En Palestina fue sustituido como lengua hablada principalmente por el arameo. En cuanto a la diáspora judía, sus lenguas comunes han sido históricamente sobre todo dos: el yídish entre los judíos llamados asquenazíes (centro y este de Europa) y el ladino o judeoespañol entre los llamados sefardíes, procedentes de la península ibérica.

Hebreo moderno

 

El hebreo como lengua hablada fue recuperado por el sionismo a finales del siglo XIX, gracias al trabajo de, entre otros, Eliezer Ben Yehuda, para servir de lengua nacional al futuro Estado judío.

 

Como en un principio, la mayoría de hablantes de hebreo moderno tenían antepasados europeos, y durante siglos el hebreo fue una lengua de uso litúrgico y académico, y era una lengua muerta de tipo litúrgico, el renacimiento del hebreo como lengua materna de una comunidad fue acompañado de una notable influencia de tipo sustrato de las lenguas europeas. En particular las faringales, y algunas fricativas se han perdido. También en gramática el uso de la lengua como lengua vehicular en Israel ha hecho surgir nuevos usos no presentes en el hebreo bíblico. Sin embargo, las olas de refugiados judíos, expulsados de los países árabes a partir de 1948, en números que igualaron y, con el tiempo, sus descendientes, superaron en número a los de origen europeo, se reivindicó, en cierta medida, la pronunciación tradicional.

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