Descubriendo la misión de José en Egipto.

Descubriendo la misión de José en Egipto.

 

VAYIGASH: Las ovejas y la asimilación

Por

Yosef Bitton –

 

אני הוא שאמרתי לאביך אל תרד מצרימה אני הוא שאומר אליך אל תירא מרדה מצרימה אתה וזה כי לגוי גדול אשימך שם כי אמנם אם היו בניך יושבים פה היו מתחתני’ בכנעני’ ומתערבים עמהם אבל במצרים לא יקרה זה כי לא יוכלון המצרי’ לאכול את העברים לחם כאמרם רז”ל ויהי שם לגוי מלמד שהיו מצויינים שם:

 

רב עובדיה ספורנו

 

Genesis 46:3

 

En la Perashá de esta semana Yosef finalmente revela su identidad a sus hermano: “Yo soy Yosef” les dice. Los hermanos están en estado de shock. No pueden responder. Por la sorpresa y por la culpa. Tiempo atrás, 22 años atrás, vendieron a Yosef como esclavo y lo dieron por muerto, causándole a Yosef y a Ya’aqob, su padre un enorme sufrimiento.  Pero Yosef los consuela y les dice: “Y ahora [quiero que entiendan] que no fueron ustedes los que me enviaron aquí: fue Dios el que hizo que yo llegara hasta Egipto.”

 

Uno puede pensar que Yosef le está diciendo a sus hermanos una mentira piadosa para que no se sientan mal.  Yosef les explicó que ellos son simple piezas de ajedrez, y que, como alguna vez escribió Borges en uno de sus poemas, las piezas piensan que se mueven a voluntad.  Yosef les está mostrando que no es así, y que en realidad es Dios quien mueve las piezas.

 

Vale la pena aclarar que de acuerdo a la creencia judía la intervención Divina sucede sin alterar el libre albedrío. Aunque este tema, la combinación de la intervención divina y las decisiones humanas es probablemente uno de los temas más misteriosos,  tanto que algunos rabinos lo consideran como el “ma’ase merkaba”, un rompecabezas más allá de la comprensión humana donde estos dos tipos de piezas crean un todo.

 

La pregunta que nos queda por analizar es: ¿cuál era el propósito “Divino“ con la llegada de Yosef a Egipto?  Entendiendo que la llegada de Yosef trajo como consecuencia la llegada de toda la familia de Ya’aqob (el  incipiente “pueblo de Israel”), a la tierra del Faraón.

 

Se suele explicar que Dios envió a Yosef para salvar a Egipto del hambre, algo que el mismo Yosef admite a sus hermanos. Pero un comentarista italiano del siglo 16, Ribbí Obadiá Seforno, expresó una opinion distinta (o adicional). En el texto hebreo citado arriba Seforno indica que los hijos de Ya’aqob corrían peligro de asimilarse en la tierra de …. ¡Israel! (entonces llamada Canaan).  Vimos que Yehudá, el cuarto hermano pero el líder de todos ellos, se casó con una mujer Canaanita. Y también casó a su hijos con mujeres Canaanitas.   De acuerdo al comentarista Eben Ezra la razón principal por la cual Isaac y luego Ya’aqob se casaron con mujeres de la ciudad de Jarán, una ciudad en el norte de Siria, (hoy en territorio de Turquía) donde vivía la familia de Abraham era porque al traer a las mujeres de allí la incipiente “nueva fe” de Abraham podría ser transmitida a estas mujeres sin que sus familias, que practicaban cultos idolatras,  intervengan o influyan negativamente para impedirlo. Si por el contrario, Isaac o Ya’aqob se hubieran casado con mujeres locales, como hizo por ejemplo Esav, las familias idolatras de sus esposas y todo el medio ambiente pagan local, iban a ejercer una poderosísima influencia negativa, imposible de neutralizar. Y esto era lo que según Seforno estaba ocurriendo ahora con los hijos de Ya’aqob. Se estaban casando con mujeres locales y asimilándose a los valores paganos de sus familias.

 

Seforno continua diciendo que en Egipto, las esposas estarían a salvo de la influencia del medio ambiente Canaanita local. Y sus hijos y familiares tampoco se asimilarían a la sociedad egipcia. ¿Por qué? Porque para los egipcios los animales eran dioses. Los egipcios consideraban a los carneros, por ejemplo, dioses de la virilidad.  Por lo tanto, los egipcios, como los hindúes en la actualidad, no comían carne ni trabajaban con animales.  Para ellos el pastoreo era una forma de humillar a los dioses. Y comer animales era considerado to’ebá, una abominación.  Los hijos de Israel eran pastores. Criaban, esquilaban y comían ovejas y carneros. Esta diferencia cultural, explica Seforno, evitaría que los hijos de Israel se integraran socialmente con los egipcios.   Y es por este motivo que cuando Yosef relata al faraón que su padre y sus hermanos han llegado de Canaan lo primero que le cuenta es que sus hermanos “son pastores”.  El Faraón entiende —¡y acepta! que en consecuencia los hijos de Israel deben vivir aislados y separados de la población general. NO deben vivir en la ciudad sino en zonas rurales, donde no podrían herir la sensibilidad de los egipcios.

 

Y aquí vemos cómo la intervención divina y la intervención humana de Yosef se combinaron exitosamente:  Yosef logró convencer al faraón  y sus hermanos con sus familias vivieron por varias generaciones en una tierra donde podían vivir y desarrollar su creencia en paz, sin ser perseguidos y sin influencias externas.   Y así fue como en Egipto, la familia de Ya’aqob se pudo transformar en el pueblo de Israel.

 

Halaja.org

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