Sevivón: El significado de la pirinola de Janucá – fiesta de las luces

Sevivón: El significado de la pirinola de Janucá – fiesta de las luces

 

¿Por Qué un Sevivón?

 

 

Hay muchas costumbres diferentes asociadas a las festividades judías. El significado detrás de algunas de ellas es muy obvio; por ejemplo, comer latkes y rosquillas fritos en aceite en Januca evoca el milagro del frasco de aceite que duró ocho días.

 

Sin embargo, el significado del sevivón, el cual está dividido en cuatro caras que contienen una letra hebrea cada una, no es claro. Algunos sugieren que el sevivón se inventó en la época de los decretos sirio-griegos en contra del pueblo judío. Una de las prohibiciones era el estudio de Torá. Atrevidamente, los judíos continuaron estudiando y enseñando Torá en secreto. Si un soldado griego aparecía, escondían sus libros, sacaban los sevivónes y jugaban con los niños.

 

Exploremos ahora una interpretación del sevivón más profunda.

 

Durante la época del Segundo Templo, una pequeña banda de judíos luchó valientemente en contra de los grandiosos ejércitos griegos, superándolos milagrosamente y recuperando la libertad religiosa. A pesar de que la guerra duró muchos años más, en el 25 de kislev los judíos iniciaron nuevamente el encendido de la Menorá en el Templo. Todos los frascos de aceite habían sido contaminados por los griegos, pero se encontró milagrosamente un pequeño frasco sellado, que contenía aceite para sólo una noche. Ocurrió otro milagro: el aceite ardió por ocho días, el tiempo que necesitaban para conseguir aceite nuevo.

 

El nombre “Januca” es una contracción de las palabras janu caf-hei, “ellos acamparon [y descansaron de la guerra] el 25 de kislev”. Parece extraño que el nombre de la festividad haga reminiscencia a un momento de calma y no a la victoria final. ¿Por qué celebrar antes de que se termine la guerra?

 

Un milagro es una ruptura de la rutina natural.

 

Tratemos de entender ahora el rol de los milagros en general, y el del milagro de Januca en particular. Nuestros Sabios nos enseñan que, en realidad, no hay diferencia entre la naturaleza y los milagros; la mano de Dios guía absolutamente todo en el mundo. Sin embargo, a veces nuestra rutina nos distrae tanto que dejamos de ver la mano de Dios rodeándonos. “Naturaleza” no es en realidad nada más que la sobrecogedora belleza y simetría de la Creación Divina convirtiéndose en rutina. El objetivo de un milagro, un quiebre de la rutina, es llamarnos la atención hacia el control de Dios sobre todas las áreas de la vida –incluso sobre lo natural.

 

Es por eso que la festividad fue llamada Januca, reflejando un momento de calma en la guerra. Fue en ese entonces que los judíos tuvieron la oportunidad para parar y reflexionar sobre la asistencia Divina que recibieron durante sus disparejas batallas –algo que no habían podido apreciar en medio de la guerra.

 

Esto puede ayudarnos a entender otra pregunta que se hace a menudo sobre Januca. El pequeño frasco contenía aceite para sólo un día, por lo que el milagro fue en realidad siete días y no ocho. Si es así, ¿por qué Januca se celebra durante ocho días?

 

No logramos ver el encanto de lo mundano.

 

La respuesta yace en el mismo principio. Damos por sentado que el aceite puede alimentar una llama, mientras que el jugo de manzana no. ¿Pero por qué debería ser así? ¿Por qué el jugo de una fruta alimenta el fuego mientras que el de otro lo extingue? Nos hemos acostumbrado tanto a la rutina que no logramos ver el encanto de lo mundano. El día extra de celebración nos despierta para ver la mano de Dios en lo natural así como la vemos en lo milagroso.

 

Lo que nos trae de vuelta al sevivón. En los lados del sevivón están las letras nun, guimel, hei y sin, representando las palabras nes gadol haiá sham, “Un gran milagro ocurrió allí”.

 

Mientras el sevivón da vueltas, las letras se hacen invisibles, apareciendo sólo cuando éste frena. El sevivón representa cómo nosotros –inmersos en la vertiginosa prisa de la rutina diaria- no podemos ver los milagros que pasan constantemente a nuestro alrededor. Sólo cuando podemos frenar para reflexionar nuestros ojos se abren a los milagros que estuvieron allí todo el tiempo.

 

Fuente: Aish Latino

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *